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martes, 1 de diciembre de 2015

PAPELETA DE CONCILIACIÓN POR ACCIDENTE LABORAL




Y a en este blog hemos tratado, en entradas anteriores,  el procedimiento adecuado para conseguir una indemnización justa cuando se sufre un accidente a causa del desempeño  de nuestro trabajo. Y es que los accidentes laborales están a la orden del día, y son varios los casos que nos llegan a nuestro despacho, buscando conseguir de cierto modo, una compensación capaz de paliar los daños, tanto físicos como morales, que sufre un trabajador como consecuencia de un accidente laboral. En la entrada de hoy, no obstante, nos vamos a centrar en explicar en qué consiste el Acto de Conciliación previo a la demanda judicial el cual  se inicia con la presentación de la  papeleta de conciliación por accidente laboral.



Cuando un trabajador es víctima de un accidente de trabajo, se encuentra en su derecho de reclamar los perjuicios ocasionados frente a la empresa. Sin embargo, muchas veces el desconocimiento e incluso el trauma que se le puede ocasionar, hace que los trabajadores no consigan llevar a cabo un procedimiento que logre defender sus derechos como trabajador. Por eso, y como siempre recomendamos en nuestro blog , es muy necesario que los trabajadores que se vean inmersos en esta situación, acudan a un despacho especializado en derecho laboral a fin de conseguir que su procedimiento se resuelva de la menar más favorable a sus intereses.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR ACCIDENTE LABORAL?

Debemos indicar que los accidentes laborales son aquellos que se producen cuando un trabajador por cuenta ajena que se encuentra desarrollando su actividad laboral, es víctima de una accidente que le ocasiona daños físicos y/o morales. Se denominan también accidentes de trabajo aquellos  que se producen en los desplazamientos hacia el puesto de trabajo o a la vuelta de este (in itinere) siempre y cuando no se produzca por causa de una grave negligencia o dolo por el trabajador.
Por ello, en el momento en que un trabajador sufre un daño desempeñando su actividad profesional, lo primero es evaluar la gravedad de dicho accidente y sobre todo ver si el accidente se ha producido a causa de una negligencia por parte de la empresa de omisión o mal funcionamiento de las medidas de seguridad.
Si entendemos que el accidente ha sido a causa del mal o nulo estado de las medidas de seguridad, deberíamos acudir a la vía penal; sin embargo si vemos que el accidente se ha producido por otras causas, la vía de actuación sería la jurisdicción social.

En el caso de hoy, nos vamos a centrar en el procedimiento a seguir vía social ante  un accidente laboral.
Lo primero que debemos hacer, puesto que la Ley lo establece como trámite obligatorio previo a la presentación de la demanda ante la jurisdicción social, es presentar ante el Servicio de Mediación Arbitraje y Conciliación de nuestra ciudad la preceptiva Papeleta de Conciliación por accidente laboral. En la misma reuniremos los datos del trabajador y la empresa, así como el accidente producido en el puesto de trabajo, y las consecuencias del mismo y sobre todo detallar bien la cuantía que solicitamos en concepto de indemnización. Dicha indemnización puede variar en función de las consecuencias que dicho accidente ha ocasionado al trabajador: si las lesiones producidas no resultan invalidantes para el desempeño de su puesto de trabajo, (una vez curadas las mismas) ésta indemnización será abonada por la Mutua. Si resultasen invalidantes, deberíamos calcularlas conforme a los baremos establecidos.
Una vez presentada la papeleta, sabiendo que disponemos del plazo de un año desde que se produce el alta médica de las lesiones sufridas, el SMAC citará a empresario y trabajador en un Acto en el que se intentará llegar a un acuerdo sobre el pago de la indemnización solicitada.

Si se llegase a un acuerdo sobre la cuantía indemnizatoria, el acto se cerrará con avenencia de las partes y el compromiso por parte del empresario de abonar la indemnización acordada en un plazo estipulado. Dicho acuerdo es ejecutivo, es decir si se incumpliere, se acudiría al Juzgado para ejecutar directamente su cumplimiento frente al empresario.
En caso de no llegar a un acuerdo o cómo es habitual, el empresario no compareciese, se debería acudir a la vía judicial, presentando una demanda en la que se adjunte el resultado negativo (sin avenencia)  del Acto de Conciliación.

EL ACCIDENTE LABORAL DE LAURA T.M.

Hace un par de meses, recibimos en nuestro despacho a Laura, la cual había sufrido, cuatro meses atrás,  un accidente mientras desempeñaba su trabajo como repartidora de pizzas: se encontraba llevando un pedido desde el restaurante donde trabaja hacia un domicilio particular, montada en la moto que la empresa tiene para realizar dichos repartos. Cuando se disponía a estacionar la moto, y llevando ella puesto el casco de seguridad, un coche la embistió por detrás, ocasionándole varios golpes y magulladuras  en las extremidades, así como un fuerte esguince cervical, que le mantuvo durante 45 días de baja médica.
Desde este despacho presentamos papeleta de conciliación por accidente laboral por la cual solicitábamos una indemnización por el esguince cervical sufrido que ascendía a 3.577 euros, pues según el informe que teníamos, debido a las lesiones sufridas, se le ocasionaron dos puntos de secuelas( a 811,68 € cada punto= 1.623,36 €) así como los 45 días que estuvo de baja, de los cuales 20 días fueron impeditivos y 25 no impeditivos (1.168,20 € +785,75 €= 1953.95 €).

En el Acto de Conciliación, se presentó el empresario, el cual nos ofreció la cantidad de 3000 euros. Nuestra cliente en un principio se conformó, pero una vez explicamos que la indemnización que habíamos solicitado era la justa, manifestando en ese mismo acto que si el empresario se negaba a darnos como mínimo lo solicitado, procederíamos a presentar demanda ante el juzgado de lo Social. Ante esta situación, y viendo la empresa que el verse inmerso en un procedimiento judicial le supondría más gastos, accedió a pagar a mi mandante la indemnización solicitada, con la salvedad de poder hacerlo en dos pagos, requisito que aceptamos.

Es por ello por lo que es imprescindible acudir a un abogado experto cuando se sufre un accidente de trabajo, pues son ellos quienes mejor van a saber defender nuestros intereses y conocen cuáles son las vías más eficaces para ello.

martes, 20 de octubre de 2015

DERECHOS DEL  TRABAJADOR EN ESPAÑA

Siempre es importante conocer cuáles son los derechos que le asisten a cualquier trabajador de nuestro país. Existen innumerables ocasiones en la que se pueden ver vulnerados estos derechos y es por ello, la importancia de conocerlos y buscar ayuda legal para encontrar la solución más adecuada que proteja los derechos del trabajador en España.

En la época actual, se han incrementado considerablemente  los procedimientos laborales en nuestro despacho profesional; cada vez existen más demandas  por despido improcedente, reclamaciones de salarios, demanda por modificación de las condiciones de trabajo, por reducción de jornada, etc. Es por ello que vamos a analizar algunas situaciones que están produciéndose cada vez más en el ámbito de la reclamación de derechos de los trabajadores.

DEMANDAS POR DESPIDO IMPROCEDENTE

En primer lugar, uno de los procedimientos más habituales y que por desgracia se están sucediendo en el ámbito laboral son los despidos. Son varios los trabajadores que tras recibir su carta de despido, no saben si la indemnización que les ofrecen ( si es el caso) es la que realmente le corresponde o sin embargo les están ofreciendo una cantidad inferior.
Es por ello que, si no se está de acuerdo con la misma, o con el motivo de despido, se acuda sin dudar a un especialista en derecho laboral, puesto que es él el quien mejor te va a asesorar de cuáles son los cauces a seguir para conseguir la solución más propicia para cada caso.

El despido de JUAN CARLOS M.R.

Hace unos días acudió a nuestro despacho un trabajador que realizaba su labor como panadero en una confitería de nuestra ciudad. Quince días antes, le habían entregado una carta de despido, en la cual le reconocían la improcedencia del mismo, y ponían a sus disposición una indemnización por despido improcedente de 2.500 euros con una antigüedad de más de tres años.

Cuando hablamos con él y revisamos la documentación que traía (nóminas, contrato, carta de despido) y teniendo en cuenta la antigüedad en el puesto de trabajo (1 de junio de 2012), categoría profesional y retribución anual ( de unos 14.000 euros) nos dimos cuenta que la indemnización puesta a su disposición era inferior que la recogida por la Ley actual (Ley 36/2011 Reguladora de la Jurisdicción Social), puesto que la indemnización por despido improcedente asciende a 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades y la cantidad de 2.500 euros ofrecida por el empresario no llegaba ni a la mitad.

Ante esto, lo primero que hicimos fue presentar papeleta ante el SERVICIO DE MEDIACIÓN Y CONCILIACIÓN LABORAL de nuestra ciudad,  por despido improcedente. A los 15 días nos señalaron fecha para celebrar el acto de conciliación previo.
Al mismo acudió el empresario el cual, en un primer momento no quiso llegar a un acuerdo con el trabajador, puesto que nuestra postura fue rotunda: o readmisión inmediata en su puesto de trabajo o una indemnización de 4.965,83 euros, que era lo que realmente correspondía a nuestro cliente. Al verse en esta tesitura, y viendo que nosotros estábamos dispuestos a llegar a juicio si no respondía a nuestras peticiones, al final cedió y pagó a nuestro cliente la diferencia entre lo ya abonado  (2.500 euros) y la indemnización que realmente le correspondía.

EL RECARGO DE PRESTACIONES

Otro caso que ha llegado hace posos día a nuestro despacho es en relación al denominado recargo de prestaciones. Éste se denomina como aquella sanción que se le puede imponer al empresario que incumple de algún modo la normativa en relación a los riesgos laborales, es decir por omisión de las necesarias medidas de seguridad e higiene en el trabajo. Sin embargo, a diferencia de otras sanciones administrativas, de este tipo de multas no sólo se beneficia la Administración, si no que  la misma también sirve para indemnizar al trabajador que sufre, de algún modo, las consecuencias del incumplimiento empresarial.
En nuestro caso concreto, nuestro cliente FERMÍN J.T. trabajador de la construcción, sufrió una caída desde un andamio a 6 metros de altura que le produjo la rotura del cúbito y radio derechos. Si el arnés que le sujetaba hubiera estado en condiciones, dicha caída no se hubiese producido.  Es por ello que cuando acudió a nuestro despacho, decidimos iniciar el procedimiento antes meritado
Pero, ¿cómo reclamo el recargo de prestaciones vía judicial? Para empezar, hay que aclarar que inicialmente se debe dar parte a la Dirección Provincial del INSS, por si de oficio no lo hubiera hecho la Inspección de Trabajo. Esta Inspección, que debe personarse en el centro de trabajo donde se produjo el accidente, debe emitir un informe en el que recogerá los motivos por los que se produjo el accidente y la posible negligencia por parte del empresario, así como el porcentaje de recargo que estime oportuno en relación al hecho concreto (entre un 30% y un 50%).
Con este informe, solicitamos vía administrativa que se abonase a mi cliente el recargo de prestaciones que le correspondería  (40 % según el informe)y que para el caso concreto de nuestro cliente suponía la cantidad de 700 euros.

Sin embargo, el empresario planteó una reclamación previa a la vía Jurisdiccional laboral, la cual fue desestimatoria para él, lo cual le supuso acudir a la vía judicial, planteando demanda por no estar de acuerdo con el recargo de prestaciones impuesto por el incumplimiento de las medidas de seguridad, ya que éste alegaba que el accidente se había producido por una negligencia del trabajador al sujetarse erróneamente al arnés.
En el Juicio, la empresa no pudo demostrar que realmente existiera negligencia por parte de FERMIN J.T., ya que se pudo comprobar que los eslabones de los arneses estaban rotos, lo que supuso que se soltara del arnés la cuerda que sujetaba a nuestro cliente y éste se precipatase al suelo, por lo que finalmente fue condenada al pago del recargo solicitado por nuestra parte.


Es por ello por lo que insistimos de la importancia de asesorarse en cualquier caso en el que surja la duda de si realmente el empresario está cumpliendo con las leyes laborales, puesto que nadie mejor que un especialista en Derecho laboral para conseguir que no se vulneren los derechos del trabajador en España.

miércoles, 26 de agosto de 2015

ABOGADOS ESPECIALISTAS EN ACCIDENTES LABORALES



Actualmente y por desgracia, en el desarrollo de nuestra actividad diaria, se siguen produciendo los denominados accidentes de trabajo o accidentes laborales, que son aquellas lesiones que se producen durante el desarrollo de la jornada laboral o en el desplazamiento que se da en ir o volver del trabajo. Por ello, si nos vemos inmersos en un accidente de este tipo, es muy importante contactar con un abogado de accidentes laborales, que te asesore y defienda tus derechos ante esta situación.

En primer lugar es imprescindible conocer cuando estamos ante un accidente de trabajo y cuando no se considera como tal. Para que sea calificado como accidente laboral debe reunir las siguientes características:  que se produzca una lesión corporal, incluidas las secuelas físicas y psíquicas o cualquier enfermedad que se desarrolle como consecuencia del desempeño del trabajo, que la víctima sea un trabajador por cuenta ajena; en el caso de trabajadores autónomos, es necesario que éstos se encuentren de alta en el régimen de contingencias de trabajo,  y sobre todo, que el accidente sea a consecuencia del desempeño del trabajo; que existe un nexo de causalidad entre el daño producido y el desarrollo de la actividad laboral.

Es muy importante conocer que los accidentes que se produzcan in  itinere entre que el trabajador llega a su puesto de trabajo  o desde que sale del mismo también son considerados accidentes laborales; es decir, si un trabajador que vive en Toledo pero trabaja en Madrid, sufre un accidente de coche en el desplazamiento entre su domicilio y su puesto de trabajo cuando se disponía a ir al mismo, es considerado accidente laboral y por ende hay que tramitar el procedimiento preferiblemente con un abogado laboralista, pues son los profesionales que mejor van a defender nuestros derechos.

¿QUÉ PUEDO HACER TRAS  SUFRIR UN ACCIDENTE DE TRABAJO?

Pero, ¿cuáles son los pasos a seguir? Para comenzar,  una vez se ha producido cualquier tipo de lesión como consecuencia del desempeño del trabajo,  el trabajador debe ser atendido por la mutua de trabajadores dependiente de la empresa u hospital sanitario si las lesiones son graves. Debemos valorar si la causa del mismo ha sido por una omisión de las medidas de seguridad por parte del empresario o se ha producido por el desempeño normal del trabajador de su actividad. Si nos encontramos ante el primer supuesto, es necesario que cuanto antes, se ponga en conocimiento de la Inspección de Trabajo puesto que éste emitirá un informe que nos permitirá conocer el alcance de la negligencia del empresario en este suceso, lo cual puede suponer un incremento entre el 30% y el 50% de la pensión a la que tendríamos derecho en caso de incapacidad.

Es importante saber que todo trabajador que sea víctima de un accidente laboral tiene derecho a reclamar los perjuicios que se le hayan generado a raíz del mismo. Para ello es necesario conocer el plazo con el que contamos para ello: debemos saber que para la vía laboral (Juzgado de lo Social) el plazo es de un año desde que se estabilizan las secuelas. Esta vía es para solicitar la reclamación de responsabilidad  civil derivada del accidente de trabajo.

Por otro lado, contamos con el plazo de 6 meses desde que se produce el accidente para interponer denuncia ante el Juzgado de lo Penal.

EL ACCIDENTE DE PEDRO M.L.: LA IMPORTANCIA DE LAS  MEDIDAS DE SEGURIDAD EN EL TRABAJO

Hace escasos días, acudió a nuestro despacho de abogados Pedro M.L. el cual había sufrido hace apenas 4 meses un accidente laboral que le había producido graves daños en su pierna derecha.

Pedro, de 42 años de edad, se encontraba en su puesto trabajo, en la construcción de un edificio de oficinas en la ciudad de Madrid. Mientras subía por un andamio, debidamente instalado y con el casco de seguridad puesto, el arnés que lo sujetaba, se desprendió y tras resbalar cayó desde unos 6 metros de altura, volcando todo su peso sobre la pierna derecha. 

A consecuencia de la caída, se fracturó la pierna a la altura de la rodilla, produciéndose también una rotura de la tibia en dos partes.

Tras el accidente, fue trasladado al hospital más cercano, el cual tras observar y realizar las pruebas diagnósticas correspondientes, determinaron que era necesario intervenir quirúrgicamente cuanto antes, a fin de no ocasionar mayores secuelas. Pedro fue intervenido en el hospital de la meritada lesión, lo cual supuso  permanecer en el hospital durante diez días, así como en reposo absoluto durante mes y medio más. Ahora nos comentaba que se encontraba de baja médica y que seguía un duro proceso de rehabilitación.

Pero sin embargo, lo que más nos llamaba la atención, es que el jefe de Pedro, se había puesto en contacto con él, durante su estancia hospitalaria, pidiéndole que no declara ante la inspección de trabajo, que la causa por la cual sufrió la caída fue a consecuencia del mal estado del arnés, el cual permitió que éste cayese desde la altura de 6 metros sin que pudiese ser evitado.

Tras escuchar este relato, decimos aconsejar a Pedro que contase realmente lo que había ocurrido ante la Inspección de Trabajo, puesto que si realmente se demostraba que las medidas de seguridad eren defectuosas, la empresa debería indemnizarle, por el daño causado, independientemente de la multa a la que tendría que hacer frente por incumplir las medidas de seguridad obligatorias para estos casos.

Acto seguido, y una vez recopilados todos los informes médicos, decidimos presentar demanda ante el Juzgado de lo Social, solicitando la responsabilidad civil derivada del accidente, y la cual ascendía a la cantidad de 22.000 euros, así como denuncia ante el Juzgado de lo Penal por la posible comisión de un delito de negligencia por parte de la empresa.

A día de hoy, la compañía aseguradora de la empresa, se ha puesto en contacto con nuestro cliente a fin de llegar a una solución amistosa, ofreciéndole la cantidad de 10.000 euros, la cual de momento ni Pedro ni nosotros estamos dispuestos a aceptar, ya que entendemos que debemos luchar por conseguir aquella indemnización que consideremos justa para nuestro cliente, y que en cierta manera sea capaz de reparar el daño ocasionado.

Es por ello, que resulta de suma importancia acudir con los  abogados laboralistas, pues son ellos quienes van a defender nuestros derechos y nos van a asesorar de aquella indemnización que realmente nos corresponde.